Fui con mi hijo a cenar porque él quería conocer este lugar. El ambiente es acogedor, un poco apiñado para mi gusto y cuando se llena se pone algo incómodo para hablar. El servicio es muy bueno...los meseros muy atentos...aunque en esta ocasión el lugar estaba bastante vacío...Sobre la comida tengo que darles aplausos a los wings...esta vez compartimos las Glasglow Ronin wings...muy ricas...para comer mi hijo pidió un Cottage Pie y yo pedí un roast beef panini. Yo quedé decepcionado de mi panini...no tenía mal sabor pero la presentación estuvo pobre y realmente recibí la mitad de la mitad de un panini por el precio de 2. Por su parte mi hijo también me dijo que no era lo que esperaba (textualmente)...sin embargo le trajeron lo que pidió...un plato aburrido...jajaja...y en mi opinión muy caro para lo que es....a ver si quiera regresar...
