Fui con mis hijos una noche y por primera vez pedí algo que no fuera dulce o postre. En esta ocasión tenía hambre y vi unos emparedados que tenían en la vitrina. Sinceramente sospeché al inicio sobre cuánto tiempo habría estado ahí...o si me prepararían otro fresco...el hambre vence cualquier duda así que lo pedí y me sorprendí que al calentarse el pan estaba muy suave y el contenido, en este caso pollo, se sentía rico. Acompañé mi emparedado con un té y quedé muy satisfecho. Karamel es más que solo postres y pasteles...Vayan y prueben.
