Quiero comenzar diciendo algo justo: la relación precio-calidad de la comida me pareció buena. La comida cumplió y considero que los precios son razonables para lo que ofrecen.
Sin embargo, la experiencia de servicio dejó mucho que desear. Me parece que la industria de la hospitalidad en Panamá está en cuidados intensivos. Somos un país cuya economía depende muchísimo de los servicios, pero todavía tenemos una enorme oportunidad de mejorar nuestra cultura de atención al cliente. Un cliente puede olvidar exactamente qué comió, pero difícilmente olvida cómo lo hicieron sentir.
Y tampoco se trata de que el cliente siempre tenga la razón. Como clientes también tenemos responsabilidades: respetar horarios, reglas, reservas y al personal. Pero del otro lado debe existir profesionalismo, comunicación y respeto. Por eso, más que una crítica contra este restaurante, esto es una reflexión sobre la hospitalidad panameña. Tenemos muchísimo talento, buenos restaurantes y una gastronomía que sigue creciendo, pero necesitamos recuperar algo fundamental: la cultura de servir bien. Y hay algo que considero fundamental en la hospitalidad: el trato no debería depender de cuántas personas se sienten en una mesa, cuánto dinero representa una cuenta, si se paga una sola cuenta o varias, ni de si son una pareja, una familia o un grupo grande.
Todos los clientes merecen el mismo trato básico de amabilidad, respeto y profesionalismo.
El lugar cuenta con bastantes estacionamientos y eso es un punto favorable, por la zona en la que se encuentra. Un restaurante muy familiar con un menú bien atinado que también va de maravilla para conmemorar cualquier acontecimiento o celebración. Cabe destacar que el servicio fue bastante rápido.
Desde que llegas, te reciben y te guían a tu mesa, preferiblemente ir con reserva, la atención es una de las mejores que hay en Panamá, el ambiente es excelente, la comida es buena, solo un poco picosa, pero como experiencia gastronómica en general, vale la pena sin duda. Nos atendió Carlos y siempre estuvo atento y dando buenas recomendaciones.
La verdad es que sorprende lo variado que es su menú, la gran cantidad de postres y el ambiente que te envuelve a permanecer en el lugar y no querer irte.
El trato es súper amable, te dan buenas recomendaciones, algo importante si vas por primera vez como en mi caso que iba a probar el ramen por primera vez y uno de sus rolls. Sin duda regresaría.
Recomiendo totalmente que aprovechen sus catas de Rones, en donde se aprende muchísimo no solo acerca de su proceso de elaboración, sino también de historia. Ideal su ambiente para probar su carta de cócteles a base de Ron, su servicio también es bastante atento.
La comida muy buena, el servicio atento, te ofrece cortesías, me parece un buen sitio para hacer planes en familia o romántica si deseas descubrir la gastronomía española. La paella negra 10/10
Azumi
Quiero comenzar diciendo algo justo: la relación precio-calidad de la comida me pareció buena. La comida cumplió y considero que los precios son razonables para lo que ofrecen. Sin embargo, la experiencia de servicio dejó mucho que desear. Me parece que la industria de la hospitalidad en Panamá está en cuidados intensivos. Somos un país cuya economía depende muchísimo de los servicios, pero todavía tenemos una enorme oportunidad de mejorar nuestra cultura de atención al cliente. Un cliente puede olvidar exactamente qué comió, pero difícilmente olvida cómo lo hicieron sentir. Y tampoco se trata de que el cliente siempre tenga la razón. Como clientes también tenemos responsabilidades: respetar horarios, reglas, reservas y al personal. Pero del otro lado debe existir profesionalismo, comunicación y respeto. Por eso, más que una crítica contra este restaurante, esto es una reflexión sobre la hospitalidad panameña. Tenemos muchísimo talento, buenos restaurantes y una gastronomía que sigue creciendo, pero necesitamos recuperar algo fundamental: la cultura de servir bien. Y hay algo que considero fundamental en la hospitalidad: el trato no debería depender de cuántas personas se sienten en una mesa, cuánto dinero representa una cuenta, si se paga una sola cuenta o varias, ni de si son una pareja, una familia o un grupo grande. Todos los clientes merecen el mismo trato básico de amabilidad, respeto y profesionalismo.
Lucca Trattoria (El Cangrejo)
El lugar cuenta con bastantes estacionamientos y eso es un punto favorable, por la zona en la que se encuentra. Un restaurante muy familiar con un menú bien atinado que también va de maravilla para conmemorar cualquier acontecimiento o celebración. Cabe destacar que el servicio fue bastante rápido.
Austin Mama`s (Costa del Este)
Desde que llegas, te reciben y te guían a tu mesa, preferiblemente ir con reserva, la atención es una de las mejores que hay en Panamá, el ambiente es excelente, la comida es buena, solo un poco picosa, pero como experiencia gastronómica en general, vale la pena sin duda. Nos atendió Carlos y siempre estuvo atento y dando buenas recomendaciones.
Viva La Pizza (San Francisco)
Las pizzas son top, esa masa no la encuentras en otro lado, el que prueba sus pizzas, queda con ganas de volver por más.
Cielo Rooftop Bar
Tremendo ambiente del lugar, la vista espléndida a la ciudad, el menú bastante acertado y en el servicio son atentos.
Charlie`s Cream (Costa del Este)
La verdad es que sorprende lo variado que es su menú, la gran cantidad de postres y el ambiente que te envuelve a permanecer en el lugar y no querer irte.
Ajisen Ramen (Costa del Este)
El trato es súper amable, te dan buenas recomendaciones, algo importante si vas por primera vez como en mi caso que iba a probar el ramen por primera vez y uno de sus rolls. Sin duda regresaría.
Cervecería Central (Vía Argentina)
Buen sitio para una noche de pool, cervezas artesanales, tragos, amigos y diversión. Tienen que probar todas sus cervezas tienen un sabor brutal.
Pedro Mandinga (Vía Argentina)
Recomiendo totalmente que aprovechen sus catas de Rones, en donde se aprende muchísimo no solo acerca de su proceso de elaboración, sino también de historia. Ideal su ambiente para probar su carta de cócteles a base de Ron, su servicio también es bastante atento.
Almería (Av Balboa)
La comida muy buena, el servicio atento, te ofrece cortesías, me parece un buen sitio para hacer planes en familia o romántica si deseas descubrir la gastronomía española. La paella negra 10/10