La experiencia fue diferente, siento que el ambiente es muy estruendoso, teniendo en cuenta que es un lugar tipo museo me esperé otro ambiente o por lo menos donde se pudiera conversar sin gritar, el servicio no fue el mejor tuve que esperar tal vez unos 20 minutos o más para tan si quiera ser atendida (no habían más que dos mesas adicional a la nuestra). pero la comida hizo que todo valiera la pena! la carne se derretía en mi boca, el cocktail de gin con blueberry espectacular!!!! no se si volvería pero definitivamente tiene su tipo de público, y no me considero dentro de ese grupo


