Fuimos este domingo, y como siempre, Trapiche, no nos decepcionó, estaba con mucho movimiento. Pero como siempre el servicio fue impecable y muy cálido por las dos chicas. Orlando nos saludo muy cordialmente y como de costumbre, aún sin ser su mesa asignada, siempre diligente. Comimos un emparedado de holaldre con ropa vieja. Mi mamá comió un bistec de higado encebollado con patacones, ensalada de feria y tajadas, mi prima se comió un gallo pinto. Comida excelente y servicio como siempre excepcional.



