Me gustó mucho el ambiente. Estuve en la terraza de noche y se siente súper agradable: luces tenues, piscina iluminada y música chévere para conversar tranquilamente sin que moleste. La comida estuvo deliciosa, con buenas opciones para escoger (pedí camarones con risotto y no decepcionaron). Y el postre… tiramisú con el sabor clásico pero presentado de una forma distinta, súper bonito en el plato. En general, una experiencia top si buscas pasar una noche rica, relajada y con buena comida.


