Una experiencia muy deliciosa. El ambiente es bueno y aunque esté lleno las voces no hacen tanto eco como para no escuchar tu propia conversación. Comí ahí por mi cumpleaños y la pasta con mariscos estuvo deliciosa y de una buena porción. El licuado de fresa es mi favorito y los dedos de mozzarella hechos a mano son riquísimos. Sin duda volveré.


