Bien situado en el barrio de San Francisco, está ubicado en el primer alto, con una tienda de mariscos en planta baja. Posee área cerrada y terraza, y aunque hay que subir una escalera, vale la pena por el buen servicio y calidad de los platillos. La carta consiste en su mayoría en productos del mar, desde las entradas como seviches y croquetas de bacalao, hasta platos fuertes, incluyendo pastas tanto de langosta, langostinos o de mariscos mixtos, con salsas propias naturales.
