La experiencia de salir a comer uno espera que sea mejor que en casa, pero Mika no es el caso. El capuchino que me sirvieron estaba muy espumoso, no se sentía el café, pedí desayuno con hojaldre, donde la porción de la proteína era mínima. Termine pagando $50 dolares por dos personas un desayuno cuya calidad no va acorde al precio.
