Fuimos originalmente por el helado árabe y el cheesecake de rosas, pero el menú completo nos tentó a probar el shawarma y el kibbe, ¡y todo estuvo delicioso! La salsa del shawarma lo convirtió en mi favorito de la ciudad. Los postres también fueron riquísimos. El servicio fue rápido y el ambiente es perfecto tanto para trabajar como para pasar una tarde agradable con familia o amigos. Sin duda, regresaremos.



