Primera vez que visitamos el lugar y nuestra experiencia 50 y 50. Todo en vitrina se ve delicioso, la atención es buena, el ambiente chévere aunque muy pocas mesas. Pedí una tartaleta de fresa que realmente no cubrió mis expectativas: la galleta extremadamente dura (no la podía partir con los cubiertos de plástico que dan) y luego algunas fresas como viejas. Realmente sentí que la tartaleta no estaba fresca. El café rico pero el vasito donde sirven es mínimo y en relación precio tamaño pues demasiadooo caro. Volvería para probar algo del menú
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