Un experiencia memorable, el local es bellisimo, decorado con esmero en los detalles. La atención increíble de manos de nuestro anfitrión Jersón Vanegas, probamos vario tragos uno mejor que el otro, aplausos de pie para el sommelier, y finalmente la comida deliciosa, comí una pizza napoletana tan rica como si la comieras en Napoles. Recomendado!!!




