Desde siempre han sido mis pizzas favoritas, pedí una sencilla para compartir y no tengo quejas de la comida; sin embargo las recordaba más ricas, pero estaba buena, me queda debiendo es el servicio a la mesa, demasiado irregular, los únicos amables fueron la chica en mostrador al entrar y el señor de camisa que asumo es el supervisor, pero 3 chicos nos atendieron en mesa y ni las gracias responden, no estuvieron ni pendientes durante el rato que estuvimos (40 min) y el salón solo, creo que puede mejorar el servicio, y el cuidado de tener las mesas sucias. El ambiente tranquilo.
