Este lugar nunca deja de sorprender por su excelente cocina y atención. El chef siempre está pendiente de que todo sea perfecto, y por otro lado, Oscar se encarga de asegurar que la experiencia sea memorable. El tuétano y los escargots, como entrada, simplemente espectaculares. Y para plato fuerte probamos la corvina y el risotto de langostinos. Ambos platos increíbles! Para finalizar, el tiramisu de Baileys y los profiteroles se encargaron de almuerzo cerrara con broche de oro. Un restaurante para volver cada vez que se pueda.
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