Mi experiencia fue muy desagradable. Cuando llegamos empezaba a llover por lo que me dirigí a buscar mesa adentro mientras mi acompañante estacionaba el auto. Al entrar vi varias mesas vacías pero salí a hacerle señas a la otra persona para que se acercara adentro. al ir a entrar de nuevo se para uno de esos meseros groseros y patanes en la puerta y me dice que ya no hay mesas y que busque una afuera. Le digo que acabo de ver mesas vacías y me insiste en que el restaurante esta lleno. Decido sentarme en una mesa afuera bajo un paraguas que me señalaba otro mesero, ya que estaba lloviendo y ademas teníamos hambre. Nos sentamos pero se metía el agua y encima la mesa estaba cerca del cesto de basura. Divisé otra mesa con mejor ubicación y a la cual no se le metía el agua, pero el mesero se apresuró a "parapetar" el paraguas para que no nos moviéramos de mesa. Al rato llegan unos turistas miran por fuera y luego entran al área techada, o sea que para los turistas las mejores comodidades y para los que tenemos acento panameño vida mia, lo que sea. La comida estuvo pésima y una porción para bebé. Calidad vs precio no concuerda. Los meseros lentos y como ya explique, patanes y groseros. Del menú te recomiendan siempre lo más caro. Es desastroso. Yo no vuelvo y no lo recomiendo
