Fuimos a este lugar porque me hija había ido unos días antes con mi mujer y le había gustado mucho las piruetas que hacen los cocineros en la mesa. Me gustó mucho la amabilidad de los mozos para recomendar los platos y el profesionalismo de los cocineros. Pedimos dos platos elaborados bajo la técnica berihana. Uno a base de mariscos y otro que combina carne de res, pollo y langostinos. Todos acompañados con arroz frito que es buenísimo. Los dos platos estaban estupendos. Es una opción que no es barata pero vale la pena darse el gusto.
