Quizás tuve mala suerte, pero ayer fui con mi esposa en busca de cachito de jamón y ya a las 10 am no tenían, y nos tocaba esperar una hora por ellos. Nos inclinamos entonces por dos croissant de jamón y queso, pero solo nos podían ofrecer uno, y solo de queso, pues se les habían acabado. Decidimos intentarlo con algo dulce y tanto mi profiterol como el eclairs de mi esposa no estaban fresco. Ya ni el café quise probar. Pagamos y nos fuimos. No volveremos.
