El servicio fue un poco flojo. El chico que nos atendió no fué muy elocuente. El menú (hay que "escanearlo" , no hay en fisico) es algo impreciso, lo obliga a uno a preguntar por la conformación se los platos, esto, sumado a la falta de fluidez verbal del salonero, fue toda una experiencia. Nos dieron una sola servilleta por persona, por lo que hay que usarla con mucho juicio y criterio de escases. El "Chuleton de cerdo" que pedí estaba poco cocido. Imperdonable, el puerco "termino medio" no existe. En conclusión no creo que vuelva...
