Bien localizado en el Cangrejo. Tiene suficiente estacionamiento y si llueve el Valet Parking lo ayudará. El ambiente es apropiado, grande, con visión directa de,los cocineros apostados en una cocina moderna y limpia. Comenzamos con un pequeño tropiezo pues el pulpo al grill que nos hacía agua la boca "no les llegó". Fue compensado con una especie de sushi con salmón, bien logrado pero no excepcional. El atún abrazado en chía (dígase Salvia índica) estuvo delicioso. (No apto para los que no comen pescado crudo. Sin embargo me atrevo a proponerle a las personas que no lo hacen que lo prueben, vale la pena. Lo acompañamos con los torbellini de zapallo excelentemente elaborados. Los ñoquis de plátano, (¡No me lo hubiera imaginado!) con el dulce lejano del vegetal, le imparten su delicioso sabor. Un Banfi Pinot Gigrio hizo los pases necesario para acompañar esta excelente cena. La atención inmejorable. Aunque yo sabía que la chía no es sésamo (como lo dice el menú,) le lancé la curva al Maitre quien salió airoso, pues sí lo sabía y descubrió el error de redacción del menú. Restaurante fino, y adecuado.
