Que experiencia más grata tengo que decir, salí con una llenura y una sonrisa en la cara de lado a lado. El lugar es pequeño poquitas mesas, lo que lo hace sumamente intimo, la atención del chef Valerio insuperable, De salida no hay menú, hay lo que el chef haya cocinado ese día, nos dieron un pan con una mantequilla casera deliciosa luego de esto pedimos de entrada el carpaccio de res riquísimo uno de los mejores que he degustado y una crema de espárragos hecha al momento con todo super fresco riquísima. De plato fuerte pedimos unos spaghetti con crema al limón muy buena y unos tortellinis de ternera en salsa de pistacho donde si realmente se podían ver y masticar los pistachos, que plato mas bueno hasta me comí la salsa sola y hago constar porciones generosas en ambos platos, de postre un tiramisu muy bueno y un pie de queso mascarpone con mermelada de tomate de árbol, ufff que bueno algo diferente y muy rico, no pude llegar al café porque ya no podía mas, pero tengo que volver hay platos que se ven muy buenos.
