Es un lugar para llegar y divertirse, aprovechando la bella vista de Amador. Su decoración es rústica (madera). El servicio debe mejorar, ya que desde temprano escribir por whataspp para reservar mesa y nunca le contestaron antes de mí llegada. Por suerte había mesa disponible. También, tuvimos que esperar vaaaarios minutos para que nos tomarán el pedido, aunque no niego que la joven fue muy amable en su atención. La comida no demoró mucho es ser preparada y llevada a la mesa. En cuanto a la comida, estuvo muy rico la corvina entera con patacones. Sin embargo, mi esposa pidió un filete de corvina apanada al anillo, y se lo trajeron con una especie de salsa de marisco. Fue mejor comer el plato servido que esperar otro nuevo.




