Cada bocado es una experiencis religiosa. La escala de 5 estrellas queda corta. Al ambiente acogedor perfecta iluminacion y temperatura. Un servicio espectacular atendido jasta el mas minimo detalle. Y la comida me quitó las palabras de la boca. Los tartares con tuetano de atun y el de STEAK... Wao.. Los raviolis de langosta exquisitos y el risoto de setas con entraña espectacular todo. Simplemente el mejor restaurante que he probado en Panamá en muuucho tiempo




