Un restaurante muy relajado que invita a comer, las sillas y mesas son cómodas. Su atención es amable y expedita. Hay pocas opciones para alérgicos a los crustáceos, pero tiene pulpo y lomo saltado. El lomo se siente muy balanceado en los sabores, ojalá fuera más suave aún. El chupe de camarones es muy bueno. La jalea de mariscos es una delicia. Sólo sugeriría que aumentasen las opciones en pescado sin los mariscos encima ya que si los ordenas así no hay disminución en el precio y estaría pagando por un plato incompleto. Incluso pueden ofrecer el pescado sin los camarones o langostinos y sea un adicional para el que los pida. Las porciones son excelentes y prefiero esta presentación sin tanto arroz, yuca o papas que he visto en otros sitios de comida peruana. Volvería a asistir y lo recomiendo.



