Fue el primer restaurante que pisé nada más aterrizar en Ciudad de Panamá y no me defraudo. Los jugos refrescantes, los entrantes abundantes y el risotto de quinoa lo más!!!. Los postres estaban para morir. Mi marido había ido en varias ocasiones anteriores y me había hablando genial del sitio. Y no defraudó. El rooftop es genial y se ve la ciudad en su totalidad y además en plena Casco Viejo. Para mi, uno de los mejores del centro con gran relación calidad-precio.
