Fuimos mi esposo yo a cenar el miércoles 16 de noviembre para celebrar mi cumpleaños. Era nuestra segunda visita; la primera fue en junio para nuestro aniversario. Esta vez sí tenían champaña, así que ordenamos una botella de Moet Chandon Brut. De cortesía por parte del Chef nos ofrecieron un par de deliciosos mini wantones tellenos de arroz con una salsa con miso. De entrada, compartimos unos riquísimos langostinos jumbos a la brasa que eran realmente enormes, por lo que 3 resultaron perfectos para nosotros. De plato fuerte mi esposo se decantó por el rib eye acompañado de yuca al mojo y yo, por el filete de ternera con raviolis rellenos de champiñones. Ambas selecciones estuvieron exquisitas y las carnes al punto de cocción ordenado. Solo yo ordené postre; me fui por el tiramisú de Baileys, el cual vino a la mesa con su velita encendida. El mesero que nos atendió y 2 personas más me cantaron el HBD. Cerramos nuestra cena con un expresso (mi esposo) y un capuccino (yo), ambos muy buenos. Como en la primera visita, quedamos altamente complacidos y satisfechos. Definitivamente seguiremos yendo, sobre todo para celebraciones especiales.
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