Un lugar muy agradable, intimo, ideal para una cena especial. El servicio es de primera. En cuanto a la comida, pedimos la estrella de la casa, el Fettucine Strega (pasta alla ruota) que estaba muy rica. El verdadero protagonista de la noche fue un cóctel de ron Santa Teresa 1796 llamado de De Dos Mundos, lo recomiendo para los amantes del buen ron.
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