Fui a comer con mi familia y mi hermana. el local muy bonito, la decoración original y muy la atención buena. Los meseros muy atentos y la informacion bastante clara. cada uno pidió un plato diferente y de tomar sangria. La sangria no nos gusto, con blue curaçao y un vino muy seco.. la sangria debería ser dulce y esta no lo fue. La picaña, los nachos y el pollo a la hawaiana estaban deliciosos.. el mejor el pollo. Un salmon y risotto no muy buenos..




