Un martes vacío, donde llegamos por temas técnicos 5 minutos (un compañero extranjero se perdió en el camino) posterior a la reserva y la joven de atención al cliente nos dice de muy mala gana que perdimos la reserva y debemos esperar, estando el local vacío, el detalle no es ese sino la mala atención con las personas extranjeras que no hablan a veces español y celebrar un cumpleaños puede ser tedioso, así como al pedir algunos cócteles no hay y son cosas básicas, luego traen lo platos a diferentes tiempos y la idea es comer todos juntos, algunos platos mejor que otros, unos cortes de carne buenos otros sin sal, la pizza bien y la pasta una buena y otra ya gomosa, pides pimienta y no tienen molino, pides otra cosa y te ven con mala cara faltando 40 min por cerrar el local, otros mesoneros atentos y otros quitando platos y aún no había terminado el comensal. La calificación media, hay detalles que salvaron el día y otros que deja mucho que decir. El ambiente es agradable y se pasa bien pero por favor tomar en cuenta que hay que buscar un equilibrio de atención y continuidad en los sabores de los platos ofrecidos, así como eliminar del menú las opciones que no tienen al día. Gracias
