Fuimos a celebrar el cumpleaños de una amiga, en la mesa éramos como unas 12 personas. El servicio fue pésimo, o escribían los pedidos y trataban de memorizarlos lo que provocó que unos pancakes demorarán una hora, los platos de tres personas llegaron mucho después que el resto habíamos terminado de comer. Al cortar el dulce tardaron muchísimo en traer los platos y trajeron algunas cucharas, el resto fueron de plástico. Cuando pedimos las cuentas todo fue un desorden, una de las personas, cuando le preguntaron si quería dejar propina dijo que no e igual se la cargaron, no sabían de quién era la cuenta y para el colmo, al salir, hubo un lamentable altercado entre el valet parking y otros clientes. De verdad, no regresaremos allí
