Fui con la añoranza de viejos sabores que me cautivaron de niña. Mas lo tenia que haber dejado allí, en recuerdos. Entrada: pulpo al carbón, que me lo dieron a la Siciliana, malo, chicloso y malo. La sangría blanca, regular, (al parecer el mesero hace de bartender y cocinero a la vez). Me comenta que la fruta esta omitida en la sangría. Pedimos ravioles rellenos de carne, que estuvieron pasables, y pedimos pizzas, que fue lo mejorcito de todo, y ni siquiera llenaron mis expectativas. Nunca soy tan negativa, pero no hay palabras, para que un restaurante, que era tan bueno, haya decaído tanto. Hasta los baños están descuidados.
