Cuando llegué a este lugar esperaba que fuera similar al resto de los restaurantes mexicanos en Panamá, overpriced y small portions. Pero me llevé que sorpresa... Pedimos queso fundido y era EL plato de queso fundido y una cantidad increíble de totopos. Ideal para compartir 4 personas, pero para 2, no lo recomiendo al menos que tengas mucha hambre o solo vas a comer eso. Yo pedí unos tacos al pastor y mi acompañante unas gringas al pastor y wow... Quedé encantada. Todo se sentía muy fresco y todo está muy bueno. Además de, obvio, las buenas porciones para lo que uno está pagando... El lugar se llena, demasiado... Y el espacio adentro es pequeño. Literal estábamos todos apiñados y al comienzo fue incómodo porque estábamos metidos en un hueco en una esquina, pero tuvimos que pedir que nos cambiarán apenas se fuera alguien porque no se podía comer así. Los meseros fueron atentos a pesar de lo colapsados que estaban. Volvería ir sin duda cuando se me antoje unos buenos tacos.




