Cada vez que voy me siento como en casa, ambiente muy calido y agradable, con un pequeño lounge, un salón principal y la terraza, que es bastante movida. Los platos con sabores balanceados y deliciosos, los arroces como en pocos restaurantes, de textura perfecta y una explosión de sabores, el de solomillo y el negro mis favoritos, las tapas clásicas españolas con el toque único del chef Xavier, las papas bravas, el pulpo y las croquetas son un must. Pero lo que más destaca de esta gema es el servicio, la excelente atención y amabilidad de la sommelier Silvia y el señor Jorge, siempre nos hace volver!
