Excelente lugar para disfrutar de una deliciosa comida italiana. El lugar pequeño, pero muy acogedor (recomiendo ir con reservación). La atención muy orientada al detalle y la comida deliciosa. Tuvimos la suerte de conversar con Adriana, la hija del gran Rafa, y aparte de complementar la experiencia con su gracia y su simpatía, nos recomendó probar el tiramisu. Qué bueno que le hicimos caso porque es una delicia. No dejen de probarlo. Regresaremos todas las veces que podamos.




