Este restaurante es un gema escondida. Tiene un menú sencillo y debo aceptar que los precios están en el rango alto en comparación con otros restaurantes de comida mexicana, pero la calidad, preparación y sabor lo valen. Los chilaquiles? Brutales! Y es bien difícil encontrarlos así de buenos en Panamá. Los tacos de birria, excelentes. Cuentan con variedad de cocteles también, que si bien es cierto solo probamos la margarita de tamarindo, esta estaba muy bien preparada. El personal es muy amable y servicial, y el local es pet friendly. Además, puedes disfrutar de la comida al aire libre en la plaza e inclusive tomarte una pinta de La Rana Dorada que está al lado.



