La mejor experiencia gastronómica en Panamá en muchos años. La atención más amable, atenta, detallada y delicada que he experimentado en mi vida en Panamá (valga decir que el mesero/capitán era panameño). El carpaccio de res diferente a todos los que he probado, pero delicioso. La entraña estaba a un nivel superior, buenísima. El risotto de langostinos con zapallo, así como la corvina con arroz cremoso en queso de cabra estuvieron inigualables. El vino tinto de la casa (italiano) estuvo excelente. No nos quedó espacio para el postre, que probaremos en la próxima visita. Lugar ALTAMENTE recomendado.
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