En general la comida aquí es muy buena, pero fuimos el 14 y estaba todo pasadísimo en sal. La atención de las encargadas (dueñas?) es super amable y te hace sentir como de la casa, pero cuando están saturados de gente los mesoneros tardan bastante en traer la comida (o prestarte atención siquiera, teníamos que llamarlos varias veces) y de hecho hasta hubo una entrada que nunca llegó. Recomendamos 100% este lugar, es delicioso, pero creo que le faltan algunas mejoras para manejar mejor los días busy
