Fui con un grupo grande familiar a cenar. En esta ocasión, mi esposa y yo nos limitamos a compartir una bruschetta de tomatitos con aceite de oliva y albahaca, que estuvo deliciosa como lo es la comida aquí de costumbre. El servicio, quizás por ser un grupo grande, estuvo un poco lento. Aunque debo acotar que éramos la única mesa (aunque grande, pero única al fin) del lugar. Es un buen ambiente, relajado pero elegante, para comer aquí, ya sea en familia, con amigos, en grupos grandes o pequeños. Recomendable.
