La decoración es preciosa, moderna y exótica. El servicio es increíble, los camareros están siempre pendientes de ti, que tu copa no esté vacía, en cierto modo hasta te estresan porque casi te sientes obligado a beber por la insistencia de preguntar constantemente : todo bien? quiere más? le sirvo mas ?? Hacen un show con 2 bailarines cada 30 min muy simpático. Es un lugar costoso pero para ir una vez vale la pena.
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