Me gustó bastante la comida y ya la he probado anteriormente, por lo cual no fue una desicion dificil al cuadrar una cena con amigas. Lastimosamente esta ultima vez que fuimos (jueves 21 de octubre) pasamos un mal rato con el servicio de una de las saloneras. Al llegar el primer salonero fue muy amable y no tuvo problemas para atendernos, sin embargo, durante nuestro tiempo en el restaurante había otra persona, una joven, que no paraba de preguntarnos doblemente nuestra orden e incluso en una nos trajeron una bebida adicional que no pedimos porque confundió las ordenes del happy hour. lo peor de todo es que se queria llevar todo de nuestra mesa a cada rato...me quito mi plato primero luego llegaba y queria ver que vasos o latas llevarse, cuando se quiso llevar un plato con unas papitas porque ya se veia como que terminado, tuvimos que decirle que aún no. Luego se regresaba para llevarse las latas de soda y en 2 ocasiones la agarraba y decia "ah no, aun hay" y se retiraba...digo, con tiempos de covid es mejor no estar tocando las cosas de los clientes hasta que estos las pongan a un lado o pida que se las lleven. Pasaba asi sin decir nada y se iba llevando cosas, viendo que estabamos compartiendo lo que pedimos. No era prudente ni tan cordial como el otro chico. Puede sonar como una tontería, pero fue incómodo para nosotras esas actitudes a lo largo de nuestra cena.
