Decidimos agasajar a un miembro de la familia y separamos en un restaurante del área de Obarrio con un servicio de por Internet, cuando faltaban quince minutos para que fuera la hora de la reserva y estando en camino hacia el local dicho servicios nos avisan que el restaurante estaba cerrado, era viernes y quincena, así que no sabíamos donde ir, fuimos a 3 locales que estaban llenos y con eventos privados. Después de estar 50 minutos sin encontrar lugar decidimos ir al que siempre salva, Jimmy, llegamos sin dificultad de estacionamientos, como teníamos tiempo de no visitarlo nos dimos cuenta que habían remodelado y que había una gran cantidad de mesas, al final las almejas al ajillo, la sopa de mariscos, el pan pita y el pulpo al carbón fueron los salvadores de la noche que nunca dejan a uno mal.
