La verdad una joya en el casco antiguo al llegar nos atendio gabriel realmente un gran anfitrion y mesonero profesional y apasionado pedimos un carpaccio de salmon increible y fresco luego unos mejillones super ricos la musica aromas y ambiente realmente espectacular llego el gerente y dueño juan y se porto super eso le da un plus al local cuentan con terraza en la plaza recomendado volvere no dejen de visitarlos.



