Una de los mejores restaurantes que conocí durante mi recorrido del burguer week. Comencemos por el ambiente. Música variada, perfecta iluminación y muy bonita decoración. Muy parecido a los restaurantes/bares europeos. El servicio al cliente fue espléndido, me recomendaron de entrada unas alitas que realmente me dejaron boquiabierta. El restaurante estaba lleno y aún así sentí que los camareros estaban pendientes de todas las mesas en todo momento. Pedimos cocktails y tampoco decepcionaron. Está de más decir que la hamburguesa muy deliciosa. Definitivamente regresaré probar otras cosas del menú. A restaurantes así da gusto regresar.
