Es un rinconcito del Casco que no debes dejar de descubrir y vivir esa experiencia maravillosa. Reservamos en la terraza y fue genial, la energía del lugar increíble, música en vivo y ni se diga de la comida, la amamos. Ordenamos una paella que era para dos pero comimos super bien tres y sin exagerar, la mejor que me he comido en Panamá hasta ahora. Le doy 100/10. ¡Mega recomendado!


