Se nota la atención al detalle para que este restaurante sea lo más auténtico posible. Recomiendo hacer reservación, ya que cuando fui, un domingo al mediodía, estaba repleto. La atención fue buena, un poco lenta, quizás por que el lugar estaba lleno. Pedimos el pulpo que estaba bueno, el pan pita con tzatziki, que estaba super cremoso y sabroso. Mi acompañante quería un vino, y todos los vinos son griegos y no los conocíamos así que nos enviaron a alguien que nos dio su recomendación y estuvo muy buena. Me comí un souvlaki de cordero con papas fritas, que después de las entradas me pareció tener un tamaño perfecto. Regresando al diseño del lugar, la terraza se veía muy linda y parecida a las fotos que he visto de Grecia.




