La Fragata tiene un ambiente diferente; algo pequeño para la cantidad de comensales que recibe. Los baños están higiénicos. La comida, a mi parecer, no va acorde con los precios. La paella baja en sal, la sangría rica e inofensiva. El sabor de los platos no es nada del otro mundo; fácil de superar por otros restaurantes. El servicio fatal; el mesero no estaba atento. Pedimos agua, la carta de bebidas, una jarra de sangría y nunca nos los llevó; tuvimos que hacer el pedido por cuarta vez con otra persona. El trato informal y de barrio que nos dió el mesero al ver que eramos un grupo joven no me pareció nada adecuado. Resumen: la velada no fue lo que esperaba!




