Un cafecito en medio de San Francisco, con pocos parkings pero lo demás lo compensa. Cafeteria prolija, bien decorada, algo pequeña pero muy buena. Desayunamos unos huevos benedict, uno de jamon, otro de salmón, deliciosos, mas el de salmón, se los recomiendo. Tambien probamos los waffles, muy ricos, y el bistek a caballo(ojo, eramos 5). Todo muy rico y ambiente nice, con cierta clase y muy agradable. Tienen que visitarlo.
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