Wow! La palabra resume la experiencia. El hecho de que sea una mesa de más de 15 comensales definitivamente ayuda, pero este restaurante se pasó en muy buenos aspectos como el servicio y cumplimiento de las expectativas. El ambiente tiene una elegancia tradicional no muy vista en Panamá. Por momentos te transporta a la vieja Habana o a la capital a principios de siglo. La comida tiene áreas de oportunidad en detalles mínimos, pero en general excelente sazón y presentación. La forma tan genuina como nos atendieron no tiene punto de comparación. Desde Erika, pasando por Dayra y terminando con Silvia, gerente de alimentos y bebidas, no pudimos pedir más. Nos hicieron sentir en casa. Altamente recomendado!




