El ambiente me pareció muy bonito, sencillo pero bien logrado todo en blanco y azul como en una isla griega, llena de buganvillas. El servicio excelente y la comida fabulosa. Tenía ganas de comer una mousaka y estaba exquisita, con una salsa bechamel muy buena. Las entradas también estuvieron rápidas y con muy buen sabor, acompañadas de un pan pita delicioso. Recomendado!!




