Fuimos en el día de padre, obviamente fue algo ocupado, sin embargo no todas las mesas eran llenas (no fue hora pico). Les demoró 30 minutos solo para llevar nuestra orden y otro 20 minutos para recibir el primer trago. La primera entrada llegó en total 1 hora después que entramos al restaurante. Los meseros están bien perdidos. Vimos cómo sirven un plato en una mano y llevan plato sucio en otra. Les falta entrenamiento total. La comida fue buena, pero no excepcional. Los ceviches tenían muy buen sabor pero las porciones son algo chiquititas.
