Reservamos para ir un domingo en noche, el ambiente estaba súper relajante y privado, en ese momento habían unas 5 mesas con comensales. La atención fue excelente, todos en el mismo mood de brindar un buen servicio. La comida 10/10 pedimos una bruschetta de entrada y como plato principal lasagna de carne y milanesa. Mi restaurante favorito por siempre.



